Vas a casa de una gótica. En su habitación hay un ataúd que utiliza de armario. Lo abres y por dentro, en la tapa hay un dibujo de un cadáver, un esqueleto. De su boca sale un bocadillo en el que pone: "Sí, soy un muerto. No me molestes, que estoy descansando en paz". Humor gótico, también ellos lo tienen, aunque sea macabro.
Igual la macabra soy yo, por imaginarlo.
jajaja este me gustò...
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