De pequeña viajé mucho. Recorrí buena parte de la geografía española en coche. Siempre te asombra el paisaje. Sobretodo cuando es la primera vez que lo ves. Pero siempre es la misma carretera que bordea una montaña llena de pinos. Y tus padres te dicen que apartes la vista del libro y admires el paisaje. Y tú dices que ya lo has visto, que todo el rato es lo mismo: árboles. Y ellos te riñen y te dicen que no saben para qué te traen y se enfadan contigo. Lo que desconocen es la verdadera belleza. Es cuando llegas a tu destino, a la cima de esa montaña y abarcas toda su belleza con una sola mirada. Y dejas que te abrace esa brisa que lleva todos los olores.
Pero ya lo decía el Principito: "Las personas mayores nunca son capaces de comprender las cosas por sí mismas, y es muy aburrido para los niños tener que darles una y otra vez explicaciones".
Yo la enseñanza que le saco a la vida es que si aprendes a vivir sin algo, luego no lo necesitas. Si después de un tiempo lo recuperas, ya no es lo mismo.
martes, 12 de julio de 2011
Góticas y aburrimiento
Vas a casa de una gótica. En su habitación hay un ataúd que utiliza de armario. Lo abres y por dentro, en la tapa hay un dibujo de un cadáver, un esqueleto. De su boca sale un bocadillo en el que pone: "Sí, soy un muerto. No me molestes, que estoy descansando en paz". Humor gótico, también ellos lo tienen, aunque sea macabro.
Igual la macabra soy yo, por imaginarlo.
Igual la macabra soy yo, por imaginarlo.
Historias interminadas
Se acercó hasta donde él estaba. No sabía como reaccionaría. Estaba un poco asustada. Pero se armó de valor. Adiós miedos. Seguro que la recordaba.
-Hola-saludó con una sonrisa.
-Hola-contestó él-. Em, ¿te conozco?
-Soy Laia. Jugábamos juntos de pequeños.
-¡Laia!-se levantó y la abrazó mientras una sonrisa y los recuerdos iluminaron su cara-. ¡Vaya, cuanto tiempo!
-Sí, mucho-le devolvió el abrazo.
-Estás ¡guau! Así como...¡guau!-dijo mientras la separaba un poco de él para verla mejor pero sin soltarla. Le hizo dar una vuelta sobre sí misma. Él estaba prácticamente alucinado.
-Espero que eso sea un piropo. Si no lo es, es que sabes idiomas de animales.
Su risa fue como un regalo. Era única, una risa sincera, sin complejos. La atrajo otra vez hacia sí.
-Hola-saludó con una sonrisa.
-Hola-contestó él-. Em, ¿te conozco?
-Soy Laia. Jugábamos juntos de pequeños.
-¡Laia!-se levantó y la abrazó mientras una sonrisa y los recuerdos iluminaron su cara-. ¡Vaya, cuanto tiempo!
-Sí, mucho-le devolvió el abrazo.
-Estás ¡guau! Así como...¡guau!-dijo mientras la separaba un poco de él para verla mejor pero sin soltarla. Le hizo dar una vuelta sobre sí misma. Él estaba prácticamente alucinado.
-Espero que eso sea un piropo. Si no lo es, es que sabes idiomas de animales.
Su risa fue como un regalo. Era única, una risa sincera, sin complejos. La atrajo otra vez hacia sí.
miércoles, 22 de junio de 2011
Empaquetar tres años de tu vida y sentir que tienes el Síndrome de Diógenes
Ya estoy terminando. Sólo tengo que esperar al miércoles que viene y todo habrá acabado. Han sido tres años llenos de cosas muy buenas y también malas. Pero me quedo con las buenas. De las malas sólo quiero aprender, para no repetir errores. He conocido a personas con las que he conectado mucho. Otras con las que no tanto, pero que las quiero como si fuesen parte de mi familia.
Mientras recogía la habitación e iba empaquetando algunas cosas me daba cuenta de la de objetos en los que anclé recuerdos. Es lo peor de acabar la carrera. Todo lo que dejas atrás. Esas horas interminables haciendo trabajos y estudiando, esos momentos en los que te bajabas a por la merienda al Árbol (las berlinas), esas conversaciones, esas fiestas, esos momentos de risas, las imitaciones, los bailes, los cumpleaños,...Tantos y tantos recuerdos imborrables.
Cuando acabé y vi todas mis cosas en bolsas y las paredes de la habitación vacías, me sentí fatal. No quiero que esto acabe. Pero empieza el verano. Y aunque el futuro es incierto para mí, de momento no quiero pensar en él. Voy a disfrutar de mis últimos días en Salamanca. Y lo demás ya vendrá. Porque como dice mi madre: "Lo bueno está por venir". Y yo llevo mucho tiempo esperándolo.
Mientras recogía la habitación e iba empaquetando algunas cosas me daba cuenta de la de objetos en los que anclé recuerdos. Es lo peor de acabar la carrera. Todo lo que dejas atrás. Esas horas interminables haciendo trabajos y estudiando, esos momentos en los que te bajabas a por la merienda al Árbol (las berlinas), esas conversaciones, esas fiestas, esos momentos de risas, las imitaciones, los bailes, los cumpleaños,...Tantos y tantos recuerdos imborrables.
Cuando acabé y vi todas mis cosas en bolsas y las paredes de la habitación vacías, me sentí fatal. No quiero que esto acabe. Pero empieza el verano. Y aunque el futuro es incierto para mí, de momento no quiero pensar en él. Voy a disfrutar de mis últimos días en Salamanca. Y lo demás ya vendrá. Porque como dice mi madre: "Lo bueno está por venir". Y yo llevo mucho tiempo esperándolo.
sábado, 18 de junio de 2011
Desvaríos varios
-Y saquearemos Roma con un huracán y entenderemos que nadie va a cambiar la realidad.
-Ojos de chocolate.
-Donde estarán los besos malditos que nos dimos toda la noche de ayer, donde estarán los te quiero sinceros que se me escapaban por tu piel.
-Regresemos a la oscuridad abisal.
-Y frente a mi ventana veo caer las gotas de nieve al amanecer.
-Besar tus párpados.
-Acumular secretos, esconderlos en el vacío de nuestro recuerdo.
-Ojos de chocolate.
-Donde estarán los besos malditos que nos dimos toda la noche de ayer, donde estarán los te quiero sinceros que se me escapaban por tu piel.
-Regresemos a la oscuridad abisal.
-Y frente a mi ventana veo caer las gotas de nieve al amanecer.
-Besar tus párpados.
-Acumular secretos, esconderlos en el vacío de nuestro recuerdo.
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