De pequeña viajé mucho. Recorrí buena parte de la geografía española en coche. Siempre te asombra el paisaje. Sobretodo cuando es la primera vez que lo ves. Pero siempre es la misma carretera que bordea una montaña llena de pinos. Y tus padres te dicen que apartes la vista del libro y admires el paisaje. Y tú dices que ya lo has visto, que todo el rato es lo mismo: árboles. Y ellos te riñen y te dicen que no saben para qué te traen y se enfadan contigo. Lo que desconocen es la verdadera belleza. Es cuando llegas a tu destino, a la cima de esa montaña y abarcas toda su belleza con una sola mirada. Y dejas que te abrace esa brisa que lleva todos los olores.
Pero ya lo decía el Principito: "Las personas mayores nunca son capaces de comprender las cosas por sí mismas, y es muy aburrido para los niños tener que darles una y otra vez explicaciones".
Yo la enseñanza que le saco a la vida es que si aprendes a vivir sin algo, luego no lo necesitas. Si después de un tiempo lo recuperas, ya no es lo mismo.
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