martes, 12 de julio de 2011

Góticas y aburrimiento

Vas a casa de una gótica. En su habitación hay un ataúd que utiliza de armario. Lo abres y por dentro, en la tapa hay un dibujo de un cadáver, un esqueleto. De su boca sale un bocadillo en el que pone: "Sí, soy un muerto. No me molestes, que estoy descansando en paz". Humor gótico, también ellos lo tienen, aunque sea macabro.

Igual la macabra soy yo, por imaginarlo.

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