viernes, 17 de diciembre de 2010

Si me da por pensar...

El otro día, mientras estudiaba Sociología de la Educación y merendaba Oreo con Néctar de Naranja de Júver, de repente me puse a pensar en porqué las Oreo se comen de la forma que pone en la caja. Se supone que la abres, la chupas, la mojas en leche y te la comes, ¿no? A mí, sinceramente me parece una pérdida de tiempo. Me puse a probar la Oreo de esa forma y sin abrirla, chuparla, etc. Me sabían exactamente igual. No encontraba la diferencia en el sabor ni en la textura ni nada de eso. Yo tengo mi propia forma de comer Oreo. Bueno, en realidad son dos: 1-Abro la galleta, como la parte din nata y luego la que tiene nata; 2-Abro todas las galletas de la bolsita y hago una super Oreo toda de nata, que es lo rico de estas galletas. El problema viene cuando te quedan un porrón de galletas sin nada y que si te las comes te quedan todos los dientes negros, como si tuvieses caries del tamaño de Central Park. Luego todo esto lo extrapolé a la sociedad. Sigo sin entender cómo, en los anuncios de estas galletas, pueden comerlas y no quedarle ni un atisbo de ese negro pez en los dientes. A mí me resulta imposible. Luego también me dio por pensar que todo en esta vida tiene instrucciones, menos la propia vida. Hasta las galletas tienen. Pasando a otro apartado dentro del abismal mundo de la bollería industrial, me quedé pensando que las características de toda bollería que se precie son: sí el exterior es de color claro, el interior o relleno tiene que ser oscuro; si, por el contrario, el exterior es oscuro, pues el interior tiene que ser claro. Eso en circunstancias normales, porque hay veces que a los genios de este mundo les da por poner todo oscuro o todo claro.
Y todo esto lo pensé en un momentito, mientras comía una Oreo y estudiaba el tercer tema de Sociología de la Educación.
Puede parecer una soberana tontería, pero si te paras a pensarlo es verdad. Hay estereotipos hasta en la bollería e instrucciones para las cosas más sencillas. A mi sistema digestivo le va a importar una mierda si sigo las instrucciones de la galleta al comérmela, no la va a sentir más rica o menos. Hago un llamamiento a todas las empresas que se dedican a "hacernos la vida más sencilla" complicándola con pasos estúpidos: dejar de hacerlo, por favor. Ya tenemos los humanos bastantes problemas y preocupaciones como para tener que preocuparnos de que las galletas lleven instrucciones. He dicho.
Creo que voy a convertir en un hábito el poner alguna canción en cada nueva entrada....esta vez pongo una con la que me desperté el otro día ( es algo habitual en mí el despertar con una canción en la cabeza, a veces tan insólitas que me preocupa) "No controles" de Mecano. Fue influida por un programa de Buenafuente que había visto hacía unos días.
Pero esta vez voy a regalar otras dos, que estoy generosa:
"La mañana herida" de Dorian
"George" de Fuzzy White Casters
Un abrizo
Hannah! 8^)

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